Siento un centenar de agujas clavándose en mi nuca; el doloroso preámbulo de una migraña.
Abro los ojos y una luz mortecina, como miel caducada vista a través de un cristal, se desliza por las paredes. Me incorporo y el camastro sobre el que me encuentro emite un gemido lastimero.
Miro a mi alrededor.
No conozco este lugar.
Puedo afirmar con absoluta certeza que jamás he estado entre estas paredes.
Intento recordar lo ocurrido, la extraña cadena de sucesos que me ha conducido hasta aquí. No lo logro.
Ni siquiera recuerdo mi nombre.
Algo ha debido suceder, algo horrible. Si no, no habría despertado en el interior de una celda.
La puerta está abierta; un manojo de llaves oxidadas pende de la cerradura con indolencia.
Parpadeo un par de veces, masajeo mi nuca intentando suavizar el persistente dolor de cabeza.
Sólo puedo pensar en salir de aquí.

ÍNDICE
Empezar de nuevo

 

      © Copyright 2000-2007 Santiago Eximeno. Todos los derechos reservados.